Soy fuerte, pero necesitada de afecto y contención, aunque a veces prefiero que me mientan y me den la espalda para no volver a patinar.
Soy humilde, pero codiciosa.
Mi estilo es bastante selectivo, aunque mi mente es más imprudente.
Tengo varios trucos y siempre doy que pensar, pero suelo mostrar las cartas a cara de perro porque a veces no sé jugar.
Me gusta que me endulcen el ego, pero si me dan un poco voy a pedir más.
No sé hablar sin decir malas palabras, y a veces por no ser cruel pierdo la honestidad.
Para mí, el problema no es el fin, sino los medios, es algo que no puedo respetar.
Me encantaría no cuestionarme tantas cosas y disfrutar un poco más.
Siempre fui de compartir y no de dar, quizás sea por el miedo a perder.
Me gustaría no preguntarme tantos por qué? Y entender que hay cosas que se dan por que sí.
Me guardo el orgullo donde nadie pueda dudar de que lo tengo, y así voy, sin perder el objetivo, aunque todavía no tenga bien en claro cuál es.
Y supongo que todo esto sugiere gran parte de mi infelicidad.
Tal vez duela cuando las palabras que escribo se convierten en cuchillos. Pero no se preocupen por mi descaro, podríamos llamarlo ficción.
A veces (la gran mayoría) no me gusta estar sumergida en mis contradicciones.
Aunque sea imparcial, doy buenos consejos y aunque siempre huya, regreso rápidamente, probablemente tenga que ver con mis inseguridades.
A veces me siento bien, siento haber ordenado mi desorden, y que aquellas voces ya no me hablan más.
Pero no tengo vergüenza de estar demente, dependiendo de cómo se tomen estas palabras que parafrasean este intento de vida que estoy llevando a cabo.
Podría decir que estoy jugando en el barro y a veces es lindo, pero también a veces me siento demasiado sucia.
Y capaz me falta algo de acá, me sobra algo de allá, pero que se yo! soy así.
Soy humilde, pero codiciosa.
Mi estilo es bastante selectivo, aunque mi mente es más imprudente.
Tengo varios trucos y siempre doy que pensar, pero suelo mostrar las cartas a cara de perro porque a veces no sé jugar.
Me gusta que me endulcen el ego, pero si me dan un poco voy a pedir más.
No sé hablar sin decir malas palabras, y a veces por no ser cruel pierdo la honestidad.
Para mí, el problema no es el fin, sino los medios, es algo que no puedo respetar.
Me encantaría no cuestionarme tantas cosas y disfrutar un poco más.
Siempre fui de compartir y no de dar, quizás sea por el miedo a perder.
Me gustaría no preguntarme tantos por qué? Y entender que hay cosas que se dan por que sí.
Me guardo el orgullo donde nadie pueda dudar de que lo tengo, y así voy, sin perder el objetivo, aunque todavía no tenga bien en claro cuál es.
Y supongo que todo esto sugiere gran parte de mi infelicidad.
Tal vez duela cuando las palabras que escribo se convierten en cuchillos. Pero no se preocupen por mi descaro, podríamos llamarlo ficción.
A veces (la gran mayoría) no me gusta estar sumergida en mis contradicciones.
Aunque sea imparcial, doy buenos consejos y aunque siempre huya, regreso rápidamente, probablemente tenga que ver con mis inseguridades.
A veces me siento bien, siento haber ordenado mi desorden, y que aquellas voces ya no me hablan más.
Pero no tengo vergüenza de estar demente, dependiendo de cómo se tomen estas palabras que parafrasean este intento de vida que estoy llevando a cabo.
Podría decir que estoy jugando en el barro y a veces es lindo, pero también a veces me siento demasiado sucia.
Y capaz me falta algo de acá, me sobra algo de allá, pero que se yo! soy así.
No hay comentarios:
Publicar un comentario